miércoles, 20 de febrero de 2013

Bruno Castillón Lévano: “Los inventores deben conocer el mercado”

El ingeniero Bruno Castillón Lévano es un prolífico inventor, investigador y docente; tiene  solicitudes de patentes dentro y fuera del país. Es responsable del Grupo de Investigación de Equipos Médicos y Sistemas de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP). El Comercio conversó con él, entre otras cosas, acerca de la capacidad inventiva de los peruanos.
 



– ¿En el Perú existen condiciones para dedicarse a la invención?
Depende. Si la idea es solo desarrollar patentes, pienso que sí estamos en esa condición; pero, el problema pasa cuando uno intenta comercializar esta patente. Este proceso no es sencillo y hay mucho por trabajar, así como en la fuga de talentos.


– ¿Cómo se debería fomentar la capacidad inventiva?
Hay que perseverar y estar convencido de querer hacer este tipo de trabajo. Los genios existen, pero la perseverancia juega un rol importante. También tiene que ver con la falta de conocimiento del mercado. A los inventores peruanos nos falta conocerlo. Somos hasta cierto punto artistas y hacemos lo que nos gusta, pero nos falta pensar a globalmente.

– ¿Qué resulta ser más difícil: un trabajo de invención u obtener una patente?
Son dos cosas distintas que se manejan a diferentes velocidades. Un invento sumamente  complejo quizás te pueda tomar uno, dos o cinco años, pero de pronto la solución propia del invento te toma un minuto. Esto es así.

– El apoyo de las instituciones (privadas o estales) también tiene un papel importante.
Soy profesor e investigador en la PUCP, una institución que tiene un importante récord de patentes y solicitudes de patentes, y que me ha permitido desarrollar ideas y ensayar nuevos conceptos en un laboratorio específico. Hay un pequeño incentivo económico, pero lo más importante es el constante apoyo recibido. Tuve un importante apoyo del Fincyt (Fondos para la Innovación, Ciencia y Tecnología) para la fabricación del equipo telemédico de soporte de vida para neonatos críticos, que tuvo el reconocimiento de la comunidad científica nacional y extranjera.

– ¿Dedicarse a la invención requiere de vocación?
Ciertamente. Así como existen futbolistas o escritores, hay otro grupo que tiene la predilección por inventar. Es difícil, pero divertido a la vez. Estoy involucrado con inventos de equipamiento médico neonatal. En lo particular me encantan los niños y me centré en trabajos que los beneficiarán. Mi conocimiento ingenieril se combina con asesoría de un grupo de médicos.



Publicado el 4 de febrero de 2013
Fuente: Sección “Ciencias” del Diario El Comercio

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